Llevo 4 años soñando con alcanzar este rango. Equivocada hasta hoy... si equivocada, como la mayoría de la personas que inician carrera en esta industria.
En cada capacitación y mentoria con cada nuevo posible socio, todos sueñan, o (soñábamos) digo soñábamos porque yo hoy desperté.
En mis 4 cortos e intensos años en esta maravillosa industria he visto muchos carteles de diamantes, he visto y celebrado la posición de muchos compañeros, muchos merecidos, todos merecidos claro que si.
Pero perdónenme por lo que voy a decir ahora.
Tanto como vi colgar y celebrar ese cartel, también vi como ese rango caía en 1 mes. Un diamante no es un título, no es un cartel, no es una calificación alcanzada solo por el resultado de la producción.
También hay diamantes que después de años han cambiado de compañía empezado desde 0, pero realmente esas personas no necesitan un nuevo cartel, ya que vivieron el proceso anteriormente siendo de por vida auntenticos diamantes. Ya recorrieron el camino, ya son merecedores eternos de dicho brillante. NO NECESITAN DEMOSTRAR NADA A NADIE.
Un diamante es mucho más que eso. Un
Un diamante
Es el resultado de una auténtica transformación.
Y cuando todo está alineado, conectado y en orden, llega... porque es el resultado de dicha transformación. Y ahí es cuando sabrás que todo mereció la pena. Así que siente, sueña, actúa, piensa y compórtate como tal. Esta preciosa piedra llegará cuando estés listo, así que disfruta de tu camino.
Y ahora... ¿cuantos estamos dispuestos a pagar el precio?
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